Parecerá una invención pero es real. Mi primera salida de casa en el año nuevo fue a las 16 horas, y lo primero que hago a la salida del portal es encenderme un cigarrillo, pues no pasan ni cinco metros que con la primera persona que me cruzo es con una señora de unos setenta y pico años y mirándome me dice "no se puede fumar en la calle". Me cogió tan de sorpresa que no me dio tiempo a decirle nada, pero si me vuelve a pasar, lo que voy a hacer es dar una calada enorme al cigarrillo acercarme a quien me lo diga y echarle todo el humo a la cara. Este va a ser uno de los problemas de la puñetera ley, la gente de esta edad más o menos y que aparte de oir campanas sin saber donde, se van a escudar en ella y van a empezar a denunciar a todo el mundo, y si no al tiempo.
Ya hablé de todo esto en un post anterior, así que si teneis tiempo y ganas y no lo leisteis, hacedlo ahora, (lo malo es que no sé como narices pongo el enlace, pero no hay perdida)